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Campo da festa na Fraga.

Incorporación de las lógicas de lo periférico y lo transgénico a través de los espacios de la fiesta y lo común  en A Fraga. 

A través de la fiesta, de los espacios comunes y de  las lógicas propias de los territorios denostados por la Administración y la Academia se plantea un modelo territorial pop-up que incorpore a todos los agentes periféricos para su construcción y gestión. Este modelo rizomático busca dar solución a un espacio festivo en red (O Campo da Festa) y un espacio comunitario (El Centro Social) a través de una serie de protocolos y soluciones temporales.



0. Consideraciones previas
Protocolos para el rural transgénico

Existen en el territorio zonas con cierto grado de urbanidad, a caballo entre lo puramente urbano y un ya desaparecido o hipotético  mundo rural. Un nuevo territorio postmetropolitano, rururbano o transgénico que ha ido generándose y evolucionando en un límite difuso entre esos dos mundos aparentemente antagónicos e idealizados. Precisamente por pertenecer a ese límite difuso, por ser el margen que separa ambos no se ha sabido tratar o siquiera entrar a valorar las propias lógicas que los componen o generan, intentando aplicar, sin éxito, las recetas válidas para las otras dos. Es necesario entender que esa hipotética frontera tiene un espesor, suficiente para acoger una gran diversidad, mucho mayor de la que pensamos en una primera mirada, tanto de usos, como programas o morfologías de las que se dan en las otras dos categorías; son por lo tanto grandes caldos de cultivo, reservas de una diversidad que, gracias a la libertad dentro de la que se desarrollan superan con creces al anquilosamiento de las dos realidades establecidas, reducidas a simple caricaturas o encorsetamientos impuestos por el propio sistema en el que se desarrollan. Estas zonas de las que estamos hablando, este Tercer paisaje en permanente cambio y construcción, este territorio transgénico o postmetropolitano tiene mayor desarrollo en aquellas zonas residuales, que en anteriores estadios históricos han permanecido con un pequeño estado de intervención humana. Es necesario poner el foco en los pequeños acontecimientos, en ser capaces de elaborar herramientas que nos permitan interpretar las lógicas de estos territorios sin grandes acontecimientos o espectáculos


1. “Los espacios de la horda no dejan traza”
Incorporación de usos no-oficiales de la fiesta a través de construcciones frágiles.


La fiesta no es más que una excusa, un pretexto para hacer convivir lo extraordinario y lo ordinario. Se plantean una serie de protocolos, unas medidas que permitan y limiten el crecimiento y desarrollo del núcleo de una forma estructural así como la protección y puesta en valor de determinados elementos no tenidos en cuenta en el vigente planeamiento. A través de la cesión temporal de las parcelas se consigue una mínima intervención en el territorio se consigue multiplicar y ampliar el potencial espacio de desarrollo de la fiesta. Parcelas que  podrán ser utilizadas por toda una serie de agentes que aún no tienen un papel promotor en el desarrollo de la fiesta por ser consideradas heterodoxas o periféricas constituyen parte del ecosistema de A Fraga.  Son los propios usuarios los que a través de sus pasiones sean capaces de configurar nuevas fiestas, sus propias fiestas. No existirá una fiesta, sino tantas como habitantes haya.

Construcciones frágiles
Aquellas parcelas carentes actualmente de uso (o aquellas que tengan un uso agrario compatible con las festividades) y que cumplan con dichas constantes serán, previo acuerdo con el propietario, puestas a disposición de la comunidad, donde a través de (si fuese necesario) una serie de "dispositivos partytópicos" o "construcciones frágiles" serán conquistadas para aquellos usos no-oficiales de la fiesta  generando, durante el tiempo que dure la actividad, un contenedor efímero para ella, que desaparecerá en cuanto termine y volverá a su no-uso primigenio.


O campo da festa

O campo da festa, herba doce para o grande encontra. O Círculo, a asemblea, perfectamente delimitada polo enredado de luces. Bochinches, lanchiñas e autos de choque. E o palco é o altar. Concordia apolínea, esplendor formal. Acudimos coas nosas mellores galas e ocupamos o lugar que nos corresponde no rito. Matrimonios de ganchete e xersei ás beiras. No bochinche vellos lobos de bar. A rapazada toda diante E a vida que quere estoupar-bailadores e bailadoras- onde o poste central
Do apolíneo e do dionisíaco_ Xurxo Souto

O campo da festa, se concibe como un espacio frágil, completamente efímero, un espacio que no deja trazas, que se genera el día de la fiesta y desaparecerá el siguiente, sin dejar apenas rastro, sólo unas marcas en el terreno. Se recupera el espacio para el bosque, al igual que tantas fiestas (y no sólo las asturianas) se celebrará en un   campo, en un prado, en el sentido literal de la palabra.Nuevas especies, naturales y artificiales, pueblan este espacio, infraestructuras tecnológicas para el fácil agenciamiento de las necesidades. El lugar, permanece tal y como está, con el bar de la comisión como hito de la conquista del territorio por parte de la comunidad.   


2.Los espacios de lo común
Construcción de un centro social autogestionado sin hacer “casi nada”.

La manera más simple de efectuar una reparación es desarmar, encontrar lo que falla, arreglarlo y luego devolver al objeto su estado anterior. A esto se le podría llamar reparación estátics; es lo que se da, por ejemplo, cuando se reemplaza el fusible quemado de una tostadora. Una reparación dinámica cambiará la forma o la función del objeto, que es lo que ocurre si se sustituye un filamento roto de la tostadora por otro de mayor potencia, de modo que el aparato pueda tostar pan tanto en rebanadas como en bollos. Richard Sennet

Partiendo de la base de que el núcleo no necesita un centro social y mucho menos una nueva arquitectura de autor, se decide rehabilitar las ruinas existentes en la zona de mayor densidad fenomenológica del núcleo. Así, minimizando la intervención (pero maximizando los resultados) se consigue no sólo restituir el pasado histórico de A Fraga sino también construir su futuro. 
El centro social será autogestionado de forma comunal por los vecinos, quienes podrán acceder y apropiarse de los espacios
a través de políticas de gobernanzas que gestionen el uso (horarios, calendarios...).


En el contexto de lo ordinario, del día a día, la ambigüedad latente en el programa, donde lo mismo da un local de ensayos, como una sala de reuniones, ... posibilita y legitima la consecución de estos planteamientos "pop-up" concibiendo el centro social como una serie de agregaciones de estos contenedores espaciales. Al no tener un uso prefigurado, pero seguir unas directrices básicas que posibiliten todos los usos imaginados, y todos aquellos que puedan surgir. Estas directrices básicas afectan no sólo a la concepción arquitectónica de los mismos como unos espacios neutros, fácilmente modificables y apropiables, sino también al diseño. Estos contenedores únicamente son conectados por un intersticio, un "espacio para no hacer nada" que en cualquier momento, al cumplir los mismos requisitos que los anteriores, puede pasar a convertirse en uno de ellos.


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